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Opinión

Mis deseos para el escritorio Linux en 2024

escritorio Linux

El escritorio Linux está viviendo el mejor momento de su historia, aunque desde algunos círculos todo se ve al revés. La Steam Deck ha logrado ser un relativo éxito en ventas, pero lo realmente importante es que a niveles generales ha tenido una recepción bastante buena, lo que muestra la madurez del sistema en términos tecnológicos. Por otro lado, Linux ha cerrado el 2023 con una cuota cercana al 4% en el escritorio, un porcentaje que sin duda sigue siendo bajo, pero que representa una evidente mejora si la comparamos con aquella época en la que retener el 1% era todo un logro.

La evolución y mejora del escritorio Linux se ha asentado principalmente en dos grandes pilares desde mi punto de vista. Primero está systemd, que ha asentado un marco homogéneo e integrado que ha permitido que el sistema mejore en aspectos como la automatización y la propia integración entre los componentes, dando así una menor sensación de collage que cuando sysvinit y Upstart eran los reyes. Linux es ahora un sistema más integrado y más desatendido, por lo que requiere de menos intervención del usuario para su instalación, configuración y mantenimiento.

Segundo, está la mejora de los controladores de la pila gráfica estándar del sistema, compuesta por Mesa y los drivers para las gráficas presentes en el kernel. Nadie imaginaba hace diez años que con una gráfica de Radeon y los drivers presentes por defecto se podría ejecutar videojuegos triple A con unos resultados que pudiesen hasta superar a Windows, pero es algo que estamos viviendo y de lo que no todo el mundo es consciente.

Volviendo a mí, desde hace años siento desinterés por las distribuciones Linux, más que nada porque veo muchas propuestas y casi ninguna aporta algo realmente nuevo y útil para el usuario común. De todo lo nuevo, lo único que ha captado mi atención son los sistemas operativos inmutables, los cuales se han mostrado, desde mi punto de vista, como un mejor cimiento para tener un sistema Linux orientado al escritorio y de calidad.

Más allá de las características que aumentan la resiliencia del sistema, como el poner en modo de solo lectura parte del sistema de ficheros, la separación de las aplicaciones del sistema (con Flatpak, Podman, Distrobox y Toolbox principalmente), las actualizaciones atómicas y las imágenes de sistema o instantáneas para volver hacia atrás, lo que más me ha gustado de los sistemas operativos inmutables es que reducen mucho la atención que necesitan del usuario, por lo que son mucho más desatendidos.

Por lo demás, mi atención se ha alejado de las distribuciones y las batallas entre escritorios para centrarse más en aspectos como el soporte de los gráficos y la multimedia, áreas que sorprendentemente siguen sin despertar un gran interés entre los usuarios de Linux, a pesar de que son críticas para tener un sistema de escritorio funcional.

Con todo lo dicho, no hace falta ser un lince para adivinar cuáles son mis deseos para el escritorio Linux en 2024, pero aún así voy a desgranarlo todo en apartados para que no quede un batiburrillo difícil de deshilachar.

Que Wayland se asiente definitivamente

Wayland se ha convertido, por méritos propios, en la mayor eterna promesa de la historia del escritorio Linux, sin embargo, parece que en este 2024 va a empezar a ver la luz al final del túnel. El protocolo gráfico no solo empieza a mostrar madurez, sino que también está asentando los cimientos para soportar características como el HDR, una meta que con Xorg se mostraba inalcanzable, y no será porque no se intentó (incluso NVIDIA metió mano al asunto sin resultados tangibles).

La trayectoria de Wayland ha sido un tormento por culpa de un diseño más centrado en pintar ventanas que en soportar un escritorio. Pintar ventanas y soportar un escritorio puede parecer lo mismo desde lejos, pero a la hora de la verdad se ha traducido en que no se tuvieron en cuenta en el diseño original del protocolo una serie de características que son inherentes a un sistema de escritorio y que Wayland no era capaz de soportar.

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La situación fue tal que el núcleo duro de los desarrolladores de Wine, compuesto por algunos de los mejores ingenieros que hay dentro del software libre, fue incapaz de implementar Wayland con éxito. Por suerte, la consultora Collabora ha recogido el testigo y parece que está logrando su objetivo, pero que nadie espere que Wine soporte Wayland por defecto en el corto plazo (yo apuesto dos años como mínimo).

En lo que respecta a que Wayland sea tenido en cuenta por parte de los desarrolladores, ese paso depende totalmente de Ubuntu, distribución que acapara desde hace muchos años a más de la mitad de los usuarios del escritorio Linux. Por otro lado, hay un proyecto que podría dar la campanada como la tecnología que termine de asentar el protocolo: KDE Plasma.

Cuando se habla de Wayland sobre un escritorio, GNOME ha llevado siempre la delantera, pero esto podría cambiar radicalmente en los próximos meses si KDE Plasma consigue estabilizar su experiencia con el protocolo durante el transcurso de 2024, y es que, de conseguir eso, empezaría con unos cimientos mucho mejor ajustados al mundo real y por ende podría atraer a bastantes usuarios, sobre todo aquellos que son jugadores de videojuegos.

Wayland

La sesión sobre Wayland de KDE Plasma ya proporciona en fase estable características como la tasa de refresco variable (VRR), el arrendamiento del gestor de renderización directa (DRM) requerido para soportar la realidad virtual en Wayland y el escalado fraccional, mientras que en GNOME, al menos las dos primeras cosas, todavía se encuentran en fase de desarrollo. Esto ha motivado a Nobara, una de las distribuciones de referencia del Linux Gaming, a cambiar GNOME por KDE Plasma con el fin de aprovecharse de esas posibilidades con menos complicaciones.

Desde KDE han trabajado bastante en los últimos años para tener una implementación de Wayland más ajustada a la realidad del usuario promedio que GNOME. Aquí se puede destacar el soporte para el tearing implementado en el protocolo, el cual lleva la firma de un destacado desarrollador de KDE. De hecho, parece que KDE y Valve han ganado bastante protagonismo en el desarrollo de Wayland, algo en lo que posiblemente haya influido la Steam Deck.

Decir que KDE Plasma puede ser la tecnología que asiente a Wayland definitivamente parecía una locura hace dos años, pero en estos momentos suena a algo verosímil. Si eso ocurre, es probable que Wayland sea el cimiento para iniciar la era dorada de KDE Plasma.

Otros aspectos a tener en cuenta son la consolidación definitiva de Wayland en Ubuntu a partir de la versión 24.04 LTS y la progresión de proyectos como Sway y el compositor modular que desarrolla, wl-roots, que ha logrado hacerse con el estatus de estándar de freedesktop.

Sobre GNOME, obviamente en estos momentos sigue siendo la mejor implementación de Wayland que hay en un escritorio, pero no es menos cierto que en el presente año las cosas pueden cambiar bastante viendo el empuje de KDE Plasma y la cada vez mayor adopción de Sway o wl-roots por parte de proyectos que no ven viable el desarrollo de un compositor propio basado en Wayland.

Mejores drivers gráficos

Como ya he dicho, la mejora del escritorio Linux en los últimos años no se entiende sin la mejora de los drivers proporcionados a través de la pila gráfica estándar del sistema. Esto empezó con la publicación de AMDGPU, el driver oficial de AMD para las gráficas Radeon presente en el kernel Linux, que ha servido como acicate para el inicio de una revolución que ha hecho posible la existencia de la Steam Deck.

Linux ganó con AMDGPU algo que no tenía antes: un driver gráfico de código abierto que saca partido de verdad a una GPU en el espectro x86. Hasta el anuncio de este driver, los usuarios de Linux tenían que conformarse con NVIDIA y su siempre controvertido driver privativo si querían tener potencia en ese frente, pero aquello empezó a cambiar cuando AMD, después de muchos años de peticiones y de arrastrar una situación económica bastante mala, decidiera apostar por un enfoque más abierto que ha mantenido hasta el día de hoy, aunque no sin amagos de querer revertirlo.

AMDGPU abrió la puerta a hacer algo que era inimaginable hace algunos años: ejecutar videojuegos triple A de Windows con la pila gráfica estándar de Linux, sin necesidad de emplear componentes privativos de terceros. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el driver no cumple del todo con las especificaciones de la Free Software Foundation al requerir de un firmware privativo para liberar toda la potencia de los procesadores gráficos que soporta.

Debido a que la pila gráfica de Linux está partida en dos, con el kernel por un lado y Mesa por otro, es obvio que AMDGPU no ha estado solo para materializar la revolución se inició con él. Mucho mérito ha tenido también RADV, el driver de Vulkan para AMD presente en Mesa y de origen comunitario, sin el cual la Steam Deck sería inviable, y RadeonSI, que se encarga de soportar OpenGL con unos resultados que poco o nada tienen que envidiar a NVIDIA (valga la redundancia).

Además de un soporte para Radeon que se muestra maduro, en el año 2023 fue incluido NVK, otro driver de Vulkan presente en Mesa, pero que se apoya en el driver Nouveau (el driver de código abierto presente en Linux dirigido a las gráficas de NVIDIA). Desgraciadamente, Nouveau no es un producto oficial, sino derivado de la ingeniería inversa, lo que se traduce en un aprovechamiento muy limitado de las gráficas de NVIDIA y en pocas opciones de que pueda ser empleado en contextos como la ejecución de aplicaciones exigentes a nivel de GPU. Pese a ello, NVK ha despertado cierta esperanza para ofrecer algo mejor que solo un soporte básico para escritorio y aplicaciones que no hacen un uso intensivo de la gráfica.

AMD Radeon RX 7600 funcionando en Linux

Pero mi gran deseo para 2024 en este apartado es que ANV, el driver de Vulkan para las gráficas de Intel presente en Mesa, madure de una vez para mostrarse como un rival digno de RADV. Las gráficas dedicadas de Intel generaron grandes expectativas entre los usuarios de Linux, y si bien se han mostrado como productos interesantes para la multimedia (tanto reproducción como el generar contenidos) y la ejecución de OpenGL, el pobre soporte para Vulkan termina convirtiendo a esos productos en una mala opción para jugar desde Linux.

Las gráficas dedicadas de Intel son verdaderas bestias con la ejecución de OpenGL, pero cuando se trata de Vulkan, llegan hasta a ser aplastadas por una vieja Radeon RX 590. Desgraciadamente, el lamentable estado con el que fueron comercializados esos productos, sobre todo en Windows, ha hecho que la compañía centrara todos sus esfuerzos en el sistema de Microsoft y haya dejado a los usuarios de Linux como segundo plato, incumpliendo así las expectativas que muchos teníamos.

En resumidas cuentas, me gustaría que Intel se tomara en serio el desarrollo de ANV de una puñetera vez, porque el escritorio Linux ya no está en el contexto del año 2008. Intel es la única de las tres grandes del espectro x86 que ofrece soporte oficial a través del kernel, OpenGL, Vulkan y VA-API, por lo que tiene todos los cimientos para barrer a sus competidores del mercado de gráficas dedicadas para Linux.

Algunos posiblemente me salten con la cantinela de los pocos usuarios, pero la cuota ha subido durante el transcurso de la última década y no creo que Intel esté en condiciones de rechazar a clientes si quiere que su segmento de gráficas dedicadas sobreviva en el futuro, más viendo que muy pocos usuarios de Windows contemplan la compra de una gráfica que no sea de NVIDIA.

Mejor soporte multimedia

El soporte multimedia es otro de los tradicionales tendones de Aquiles del escritorio Linux. Aquí se unen dos apartados: primero, la prevalencia de los formatos privativos y/o patentados en un sector que en algunos aspectos sigue moviéndose bajo parámetros más bien propios de hace cuarenta años. Segundo, está la falta de drivers a la altura, sobre todo en lo que se refiere a procesar la multimedia mediante hardware (la GPU para más señas).

Sobre los formatos, no queda otra que fomentar el uso de VP9, AV1 y Opus entre los creadores de contenido y las plataformas de vídeo y audio. YouTube impulsa desde hace tiempo VP9 para todo canal o vídeo que alcanza unos mínimos de repercusión, e incluso reprocesa vídeos en AV1 si tienen muchísimo éxito, pero cuando nos salimos de ahí, nos encontramos con un panorama dominado por H.264, un códec que tiene una variante publicada bajo GPLv2, pero que no está libre de unas patentes que ciertas distribuciones se niegan a tragar, entre ellas Fedora y openSUSE.

Fomentar el uso de formatos realmente libres, tanto a nivel de licencia como de patentes, es fundamental para que el escritorio Linux pueda mejorar en la multimedia, porque de no ser así muchos usuarios tendrán que cumplimentar pasos adicionales, aunque estos puedan ser resueltos mediante un checkbox como en Ubuntu.

En lo que respecta a los drivers, me gustaría que las distribuciones preinstalaran libva-utils, pero reconozco que esta es una decisión que pueden conllevar sus riesgos debido a que el soporte para Linux en ese frente no está tan maduro como en Windows. Por otro lado, me gustaría que AMD se implicara más y publicara un Radeon Media Driver equivalente al conocido Intel Media Driver. Si el gigante rojo hace eso, daría todo un golpe sobre la mesa que dejaría temblando a la competencia en el sector doméstico, porque en el profesional todavía anda bastante lejos de lo que ofrece NVIDIA.

En este punto no puedo dejar de lado a PipeWire, el servidor de transmisión de multimedia que se encarga de la captura de la pantalla en Wayland, del soporte de audio y en un futuro de la captura de dispositivos de vídeo como las webcams. Su consolidación definitiva debería producirse dentro de unos meses con el lanzamiento de Ubuntu 24.04 LTS, y es que, cuando se trata de soporte para Linux, la mayoría sigue teniendo a la distribución de Canonical como la gran referente. Si Ubuntu no adopta algo, es poco probable que los desarrolladores de aplicaciones lo tengan en cuenta.

Sistemas operativos inmutables más maduros

No es ningún secreto que me he vuelto un ferviente seguidor de las distribuciones Linux inmutables, no todas, sino las que siguen el enfoque aplicado por Fedora Silverblue, openSUSE MicroOS (Aeon y Kalpa) y Vanilla OS, que apuestan por conceptos como las actualizaciones atómicas, la separación de las aplicaciones del sistema empleando Flatpak y contenedores y la disponibilidad out of the box de imágenes del sistema o instantáneas para volver a un estado anterior. Pero antes de continuar, me gustaría dejar claro que esas características no son inherentes a los sistemas operativos inmutables, sino que pueden encontrarse o ser instaladas en sistemas mutables.

Centrándome en la experiencia de usuario, lo que me gusta de los sistemas inmutables es que intentan hacer que el usuario se centre más en las aplicaciones, pudiendo así desentenderse del sistema operativo y su mantenimiento. Esto es algo que ya comenté hace tiempo cuando dije que Fedora Silverblue hizo que mi uso de Linux se volviera aburrido debido a la poca atención que requería, y en la actualidad, con las actualizaciones del sistema y Flatpak totalmente automatizadas, no me entero de nada.

Enciendo la computadora, la uso y la apagado. Cuando vuelvo a encender todo está al día sin necesidad de que abra una terminal o GNOME Software, pero debido a que Fedora es una distribución de lanzamiento puntual, sí tengo que realizar el cambio de versión de forma manual, y para colmo GNOME Software no garantiza nada si has anulado paquetes del sistema base, cosa que es mi caso con la compilación RPM de Firefox proporcionada por la distribución.

Fedora Silverblue 39

Fedora Silverblue 39

Regresando a un plano más general, los sistemas operativos inmutables tienen bastante potencial, pero dejando a SteamOS 3 a un lado debido a que en realidad no compite con nadie dentro de Linux, Fedora Silverblue se encuentra un tanto sola debido a que es la única que muestra cierto nivel de madurez. Los demás sistemas similares siguen siendo proyectos que necesitan ser pulidos para ofrecer una experiencia sin grandes sobresaltos.

Otro punto en el que los sistemas operativos inmutables necesitan mejorar es la configuración inicial o posinstalación, que llega a ser un poco aparatosa debido al requerimiento de reinicios. El proceso es en realidad corto si uno usa estos sistemas operativos de forma ortodoxa, o sea, delegando todo lo que se pueda en Flatpak, pero algo más de agilidad en este frente no vendría mal y Vanilla OS es la única que tiene algo en esa dirección de entre los sistemas que he usado en serio (que no son todos).

Creo que los sistemas operativos inmutables son el futuro del escritorio Linux, y lejos de ser un deseo, es algo que ha empezado a materializarse con la Steam Deck. De todos los sistemas operativos que he usado de manera intensiva y por un largo periodo de tiempo (incluido Windows), Fedora Silverblue es el que menos atención me ha requerido, y eso lo ha logrado siendo un producto inacabado. El ofrecer un marco que requiera de poca atención por parte del usuario con el fin de que pueda centrarse en las aplicaciones es importante para que un sistema operativo sea amigable para los perfiles con menos conocimientos, y propuestas como Silverblue y MicroOS caminan en esa dirección.

Que Flatpak siga madurando

Y para terminar me gustaría que el formato de paquetes que más uso con diferencia para las aplicaciones, Flatpak, siga madurando en aspectos como la integración y el soporte de ciertas características que todavía se le escapa.

Es obvio que Flatpak necesita madurar, aunque su estado actual es suficiente para cubrir mis bajas exigencias, ya que la informática no va mucho conmigo desde hace unos años. Dentro de todo lo que he usado en este formato durante el pasado año 2023, mi mayor sorpresa fue ver que la compilación Flatpak de ProtonUp-Qt es capaz de integrarse con el reempaquetado en el mismo de Steam, algo que descubrí de manera forzada después de que se me reportara el abandono de la recompilación Flatpak de Proton GloriousEggroll.

Pero la evolución de Flatpak no solo depende del propio formato de paquetes, sino también de la evolución de XDG Desktop Portal, que puede ser definido como una API que sirve para exponer interfaces de D-Bus mediante “portales”, los cuales son usados para acceder a recursos como el acceso de ficheros, a impresoras, la apertura de URI y más. Si XDG Desktop Portal no amplía y mejora sus posibilidades, la propia evolución de Flatpak corre riesgo de verse frenado o al menos ralentizado.

Sobre aplicaciones concretas en formato Flatpak solo tengo dos peticiones para este 2024: que LibreOffice, al igual que Firefox, emplee el diálogo o selector de ficheros de XDG Desktop Portal para integrarse mejor en KDE Plasma y que GNOME Boxes cuente con redireccionamiento de los USB, aunque esto último lo veo bastante menos probable que lo primero.

Fuente de la imagen de portada: Pixeid.

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