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Mountain Steel 20, una máquina de altas prestaciones

mountain steel 20

steel 20

Hace unas semanas que os presentamos la Steel 20, una workstation de altas prestaciones con la que ofreceros una visión diferente del catálogo de Mountain, más allá de los portátiles que a todos interesan. Ha sido una suerte poder probar una máquina como esta, un concepto en desuso que todavía tiene un hueco importante en la computación profesional al que no es muy corriente prestarle atención.

Ya que el anterior artículo sobre la Mountain Steel 20 lo gastamos hablando de software, recuperamos al verdadero protagonista de la historia para explayarnos un poco. Aunque haya quien piense que conociendo los requisitos técnicos no necesite saber nada más. Sin embargo, las especificaciones del Steel 20 solo nos dicen que se trata de un equipo potente y bastante grande. ¿Qué más se puede contar? Como es natural, cosas buenas y no tan buenas. Comencemos por las buenas, que pesan más. Por ejemplo, el diseño del aparato.

En contraste con la primera impresión que desprende un portátil como el Graphite 30, que no destaca especialmente por su apariencia, el Steel 20 es sobrio, bonito por dentro y por fuera. Por fuera es negro, de líneas rectas y sencillas. En esa sencillez radica su elegancia. Si no fuera por las luces, los botones y los ventiladores, parecería más un mueble que un ordenador.

Otro detalle que no se aprecia a simple vista es lo que hay detrás de la cubierta frontal, que en su parte interior está acolchada con espuma para proteger mejor, en mi caso, la grabadora de DVD predeterminada y un lector de tarjetas que pedí aparte.

El panel superior de conexiones, donde está el botón de encendido, las salidas de auriculares y micrófono y las tres entradas de USB (x2 USB 2.0 y x1 USB 3.0), me provoca sensaciones encontradas: por un lado la posición es estratégica para tener a mano estas funciones, más cómodo imposible; por el otro, me da algo de paranoia que todas las entradas miren hacia arriba… «con las bocas abiertas, esperando a tragar polvo»… (supongo que dependerá del ambiente en el que esté el equipo).

steel 20

Y ahora, antes de comentar lo no tan bueno, un piropo para Mountain. Un gran piropo, de hecho. Porque a lo largo de esta zona seguramente repitamos mucho que fabrican ordenadores de gama alta, sus puntos fuertes y demás. Al fin y al cabo, esto no deja de ser publicidad. Pero es publicidad con condiciones, y la primera y más importante es imparcialidad en lo técnico. Así que nunca os diremos que Mountain son los mejores, y sin embargo sí me aventuro a deciros que el montaje interno del Steel 20 es alucinante, de lo que mejor que he tenido la oportunidad de observar.

Lástima no disponer de imágenes precisas que respalden mis palabras, y es que de las muchas fotos que tomé solo puedo ofrecer una con «calidad móvil» que ni siquiera muestra la parte posterior, en la que el cableado es más complejo. Os pido disculpas por este fallo, que intentaremos resolver en próximos artículos.

Porque un buen montaje interno sí marca diferencias, sobre todo en este tipo de máquinas de larga duración, cuyo futuro suele pasar por la renovación o ampliación de componentes. He montado y reparado más ordenadores de los que recuerdo, clónicos y de marca, y pocas veces me ha impresionado un montaje en este sentido, por cuidado y precisión. Sobresaliente para Mountain si lo hacen siempre así (entiendo que esto solo interesará a quienes nos dedicamos a estas cosas o somos ‘frikis cacharreros’, pero la mejor impresión de Mountain me la he llevado aquí; era un comentario ineludible).

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La siguiente imagen, pues, no permite valorar la labor que supone un montaje de ese nivel, pero servirá para formar una idea más concreta de cómo es el monstruo por dentro y lo que le cabe.

steel 20

Vaya si le cabe.

Tanto espacio, tanta potencia, no obstante, tienen una consecuencia que carece de relevancia en la mayoría de circunstancias que podrían envolver al Steel 20, el cual, repetimos, no es un PC para casa, sino para un puesto de trabajo con ciertas exigencias. La consecuencia, el único punto negativo que le he podido sacar al equipo tras utilizarlo diariamente durante más de dos meses es… el incansable rumor de la ventilación.

Quien aprecie el silencio como una de las características críticas en cualquier dispositivo, no encontrará en el Steel 20 la elección idónea. Es un «problema» común a esta clase de grandes torres que en plena actividad pasa desapercibido, pero que en la quietud nocturna de una habitación se hace más evidente de lo deseable (tampoco os imaginéis turbinas de avión, pero comparado con un sobremesa normal, se nota). Eso sí, suena con la misma intensidad sin importar la carga de trabajo que le impongas, no se «revoluciona».

En este punto vale la pena dar en abierto la respuesta a una pregunta al experto que nos llegó unas semanas atrás, después de publicar la entrada de la máquina que nos ocupa y que coincide con un comentario que dejaron entonces acerca de montar una Steam Machine aprovechando la capacidad de este ejemplar. La respuesta, que sobreentiende que cada persona se gasta el dinero en lo que le dé la gana, es un sincero y mayúsculo NO.

El Steel 20 es una pasada de equipo, ideal para cubrir muchos supuestos con solvencia sobrada, pero inasumible para el salón de casa por cuestiones de tamaño principalmente. Sin tanto espacio para almacenamiento pero con unas dimensiones bastante más acordes, mi recomendación sería el ICE 10 Pro, que también es posible ampliarlo de manera notable, con hasta dos unidades SSD de 240 GB y otro dos dos discos secundarios de 2 TB cada uno (sigue siendo un exceso, pero es más razonable).

steel 20

Por cierto, si alguien advierte un desajuste entre las especificaciones oficiales, los datos que damos aquí y las imágenes que acompañan estas líneas, que no se ofusque, hay una explicación. A la configuración personalizada del Steel 20 Pro Pro que dimos en el artículo de presentación -se distingue de la configuración predeterminada únicamente por el procesador, elegimos el más potente- hay que sumarle los tres ventiladores de 140mm -fresquito, fresquito-  y el mencionado lector de tarjetas para conformar el equipo que he estado utilizando.

Otra aclaración para los más despistados: cuando hablamos de workstation, de un puesto de trabajo, aunque el término ha ido perdiendo brillo y significado en los último años con la evolución de la tecnología, no lo hacemos en referencia a una persona cualquiera que trabaja con el ordenador, sino a profesionales de la informática, por ejemplo, administradores de sistemas que gestionan diferentes recursos.

Por lo tanto, un consejo: nosotros nos fuimos a por la versión más completa del Steel 20 Pro, pero dependiendo del uso que se le vaya a dar puede resultar más inteligente y económico optar por la versión normal, prescindiendo de la Nvidia dedicada y aumentando la memoria RAM. A buen entendedor…

Personalmente el Steel 20 me ha parecido una alternativa a un gran nivel, por componentes, por montaje, por esa robustez de la que presume Moutain -de la que ahora puedo dar fe- y por potencia. Si alguien cree que un portátil con similares prestaciones tira como un sobremesa, ese momento todavía no ha llegado.

Y si alguien se ha quedado con ganas de especificaciones técnicas al detalle sobre la CPU, la placa base, chipset, etc, ahí van:

··· Actualización ···

En relación al ruido que emite el aparato, que tal y como nos recordáis en los comentarios es debido al conjunto de ventilación obviamente, he cometido un error al no mencionar que en la configuración no solo del Mountain Steel 20, sino de otros de los modelos de sobremesa, es posible escoger refrigeración líquida, más eficiente y silenciosa. ¡Error subsanado! Y un 10 para el Steel 20 en ese caso. Me confieso incapaz de sacarle otro defecto.

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