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¿Actualización o instalación limpia?

Seguro que la inmensa mayoría ya sabéis que hace poco se lanzó Ubuntu 10.04 LTS Lucid Lynx, y como viene siendo habitual la aparición de una nueva versión de nuestra distribución favorita suele llevarnos a una primera pregunta muy importante: ¿actualizamos la versión que ya teníamos, o instalamos de cero?


En Tech Drive-in se han preguntado lo mismo y los argumentos del redactor del artículo original son interesantes:

  • La instalación limpia es más elegante que la opción dist-upgrade que existe actualmente
  • La instalación limpia lleva menos tiempo puesto que nos ahorramos el tiempo de descargar los paquetes, que ya tendremos tostaditos en el Live CD de instalación.
  • Al ir experimentando con más y más paquetes y aplicaciones, solemos acabar con un sistema que hemos «ensuciado», y una instalación limpia permite liberar esa «basura» y volver a dejar nuestro sistema limpito.
  • Instalar desde cero es divertido (bueno, no es que yo considere la instalación divertida, pero sí podría calificarla de entretenida, puesto que después solemos tirarnos un ratito afinando el aspecto y aplicaciones adicionales).
  • Usar el creador de discos USB a partir de la imagen USB es un excelente método de instalar nuevas versiones.

Esos argumentos son importantes, pero hay que tener en cuenta que hay diversos escenarios en los que lo de realizar una instalación limpia no es especialmente recomendable. Si ya disponemos de un sistema muy pulidito con todas nuestras aplicaciones configuradas y nuestros datos organizados y enlazados a esas aplicaciones, una instalación limpia nos obligará al engorroso proceso de volver a dejarlo todo organizadito.

Hay más casos -entornos críticos de producción, aplicaciones a medida, etc- pero aún así el tema de la instalación limpia sigue siendo (al menos en mi caso) la mejor opción por una sencilla razón: siempre tengo la partición /home como una partición aparte separada de la partición raíz, de modo que haga lo que haga con esa partición de sistema, mis datos estarán a salvo en /home, que no es tocada por el proceso de instalación más que para saber que está ahí y montarla y usarla para los directorios de cada usuario.

Además, si estáis preocupados por no dejar el sistema nuevo como el antiguo, siempre podéis salvar la lista de paquetes que tenéis instalados para luego recuperarla tras instalar de cero la nueva versión de la distribución. Basta con hacer:

Antes de la instalación, en vuestra distro actual:

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Después de la instalación, en la nueva distro:

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Eso hará que contemos con las mismas aplicaciones que teníamos en nuestra anterior versión de la distribución, aunque cuidado, no se salvarán las preferencias de esas aplicaciones, así que tenedlo en cuenta. Con todo y con eso, sigo diciendo que la instalación de cero es más recomendable. Pero no para todos, claro. ¿Qué opináis?


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