Las cosas de palacio van despacio, y eso es algo que se ve muchas veces en el desarrollo del kernel Linux, que se rige por unas políticas muy conservadoras que convierten los grandes cambios en procesos que pueden durar bastantes años. Ese el caso del soporte para i486, que todo apunta va a ser retirado, definitivamente, en Linux 7.1.
Como ya hemos dicho, la idea de retirar el soporte para i486 de Linux fue propuesta por Linus Torvalds en octubre de 2022, así que el proceso, de seguirse el calendario previsto, tomará un total de cuatro años, y eso solo contando lo que ha podido conocerse públicamente. Para refrescar algunos datos, i486 fue creada por Intel en 1989, aunque no fue descontinuada de forma definitiva hasta el año 2007. El arquitecto jefe para su creación fue Pat Gelsinger, figura mítica de la compañía y que ejerció como CEO, tras volver a esta y pasar por otras empresas, entre los años 2021 y 2024.
Con el origen de i486 puesto sobre la mesa, no hace falta ser un genio para adivinar que uno de los principales motivos de su retirada es el hecho de que es una arquitectura bastante antigua y de la que hoy en día hay pocos ordenadores en funcionamiento. Por otro lado, hay que tener en cuenta que el kernel tiene en estos momentos más de cuarenta millones de líneas de código, una cantidad que exige no solo mucho cuidado a la hora de tratarlo en su desarrollo, sino que abre la puerta a la retirada de código poco o nada utilizado con el fin de garantizar la sostenibilidad de cara al futuro.
Sobre el que parece ser el primer paso para la retirada de i486 de Linux, Ingo Molnar, autor del commit, ha explicado que, “en la arquitectura x86, contamos con diversas y complejas herramientas de emulación de hardware en x86-32 para dar soporte a antiguas CPU de 32 bits que muy pocos usuarios utilizan con kernels modernos. Esta capa de compatibilidad a veces incluso causa problemas que requieren tiempo para su resolución, tiempo que podría dedicarse a otras tareas”. Aquí Molnar se hace eco de unas palabras de Linus Torvalds: “Realmente tengo la sensación de que es hora de dejar atrás el soporte i486. No hay ninguna razón real para que alguien pierda ni un segundo de esfuerzo de desarrollo en este tipo de problema”.
Otro aspecto a tener en cuenta es que los ordenadores basados en i486 son tan antiguos que difícilmente deberían poder con software mainstream actual, más en un contexto de escritorio en el que los navegadores web se han convertido en auténticos devoradores de recursos. De hecho, Torvalds fue tajante hace cuatro años al decir que no cree “que el hardware de clase i486 siga siendo relevante. Sí, estoy seguro de que existe (Maciej es un ejemplo), pero desde el punto de vista del desarrollo del kernel, no creo que sea realmente relevante. En algún momento, la gente tiene esos ordenadores como piezas de museo. También podrían ejecutar núcleos de museo”. En resumidas cuentas, lo más probable es que dichos equipos funcionen mejor son software de su época que con actual.
Como siempre en este tipo cambios, lo mejor es mantener la prudencia hasta la publicación de Linux 7.1 en fase estable, pero viendo que la retirada de i486 fue planteada hace años, lo lógico es pensar que se termine materializando. Esto ya se hizo con i386 durante el transcurso de la década pasada.
Para terminar, y si decimos que la política conservadora por la que se rige el desarrollo del kernel puede hacer que un proceso se prolongue durante años, no viene mal recordar el largo y bronco recorrido que llevó a la introducción de Lockdown, ya que el autor del módulo, Matthew Garrett, nunca se ha llevado bien con Linus Torvalds.
