Valve ha anunciado el lanzamiento de Steam Frame, su nuevo visor de realidad virtual y el último de los tres dispositivos que presentó a finales del año pasado. Tras la llegada del nuevo Steam Controller en abril y de la Steam Machine en junio, la compañía completa así su renovada familia de hardware, toda ella bien sustentada en SteamOS y el ecosistema de Steam.
En esencia, Steam Frame es un visor VR inalámbrico e independiente, aunque Valve lo plantea también como complemento para la Steam Machine o un PC: el dispositivo puede recibir los juegos por streaming mediante un adaptador inalámbrico o ejecutarlos por sí mismo con SteamOS, siguiendo la fórmula aplicada con tanto éxito en Steam Deck.
Steam Frame cuenta con un procesador Snapdragon 8 Gen 3, 16 GB de memoria LPDDR5X y almacenamiento UFS de 256 GB o 1 TB, ampliable mediante tarjetas microSD. Es decir, no tiene la potencia de un PC de juegos, pero tampoco la necesita cuando actúa como visor conectado; y cuando funciona de forma autónoma, la responsabilidad recae tanto en el hardware como en la optimización del software.
El apartado visual está compuesto por dos paneles LCD con lentes de tipo pancake y una resolución de 2.160 × 2.160 píxeles por ojo, frecuencia de refresco de entre 72 y 144 Hz y un campo de visión de hasta 110 grados. A ello se suman cuatro cámaras monocromáticas externas para el seguimiento del visor y los controladores, así como dos cámaras internas dedicadas al seguimiento ocular y al renderizado foveal, que concentra el esfuerzo gráfico en la zona hacia la que mira el usuario.
El dispositivo pesa 440 gramos con la correa y la batería trasera instaladas. Junto al visor se incluyen los mandos diseñados por Valve, con cruceta y los controles habituales de un gamepad moderno, motores hápticos y seguimiento capacitivo de los dedos. Cada uno funciona con una pila AA reemplazable y ofrece hasta 40 horas de autonomía. Además, pueden utilizarse como un mando dividido convencional sin necesidad de usar el visor.
Pero tanto el diseño como las características técnicas generales del producto ya los conocíamos. La principal incógnita que quedaba por resolver, aunque se intuía por dónde iría la cosa, era el precio y ya tenemos respuesta: Steam Frame cuesta 1.049 euros en su versión con 256 GB de almacenamiento y 1.279 euros en la de 1 TB. Un dineral, solo al alcance de bolsillos holgados y fruto de la situación actual con los componentes.
En todo caso, la propuesta resulta, sobre el papel, bastante más versátil que la del veterano Valve Index, pues permite jugar sin cables, conectarse a otros equipos y ejecutar títulos de forma autónoma, todo ello bajo SteamOS. Para Linux, de hecho, Steam Frame es tan interesante como la nueva Steam Machine, ya que lleva el sistema de Valve a otro tipo de dispositivo y, en este caso, a una plataforma basada en ARM.
El problema, como sucede con la Steam Machine, es el precio: Steam Frame tiene muy buena pinta y encaja en la estrategia con la que Valve pretende extender la experiencia de Steam Deck al salón y a la realidad virtual, pero superar los mil euros en su configuración básica lo aleja del gran público. Habrá que ver si la experiencia compensa el desembolso; lo que no parece es que vaya a ser el dispositivo que popularice la realidad virtual.
Para ampliar la información sobre Steam Frame, incluyendo los accesorios disponibles y otros muchos detalles, consulta la página oficial del producto.





















