El Gobierno de Francia ha dado luz verde a un ambicioso proyecto con el que pretende sustituir Windows en todas sus estaciones de trabajo para hacer que estas funcionen con Linux. Se ha de tener en cuenta que se trata de una directiva que ya ha sido aprobada por la Agencia Nacional de Seguridad de los Sistemas de Información (ANSSI) y la Dirección General de Contratación Pública del Estado de Francia (DINUM). Por otro lado, el país galo no es el primero en mover ficha en esa dirección, ya que anteriormente informamos de que Dinamarca emprendió un camino similar.
Según explican nuestros compañeros de MuyComputer, la migración de Windows a Linux empezará a ser efectiva de manera inmediata por parte de la ANSSI, mientras que el resto de los ministerios de Francia, incluyendo operadores y organismos afiliados, deberán elaborar sus propios planes para antes de otoño de 2026.
Los planes para la migración deberán abordar ocho categorías que abarcan estaciones de trabajo y sistemas operativos; herramientas de colaboración y comunicación; software antivirus y de seguridad; inteligencia artificial y algoritmos; bases de datos y almacenamiento; virtualización e infraestructura en la nube, y equipos de red y telecomunicaciones. No solo se trata del sistema operativo, sino también de buscar herramientas similares y equivalentes, y aquí la compatibilidad con Linux no es el único factor.
La ANSSI, con el fin de cubrir las tareas de escritorio, ya ha estrenado La Suite Numérique, un conjunto de herramientas de productividad desarrolladas y mantenidas por ella misma y que incluye la aplicación de mensajería cifrada de extremo a extremo Tchap, Visio para videoconferencias, un servicio de correo web propio, almacenamiento de archivos y edición colaborativa de documentos. La plataforma se encuentra alojada en servidores de Outscale, filial de Dassault Systèmes, y cuenta con la certificación SecNumCloud de la ANSSI. Además, el gobierno francés ha anunciado que planea migrar su plataforma de datos sanitarios a otra segura antes de que finalice el año.
El camino hacia la soberanía digital de la Unión Europea es algo que se plantea desde hace décadas, pero que pocos se tomaron en serio hasta el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Desde entonces, la necesidad de depender menos de las tecnologías y corporaciones estadounidenses en materia digital es una sensación que ha ido a más entre los ciudadanos del ente comunitario, lo que ha terminado llegando a los gobiernos. Aquí Linux y las alternativas de código abierto son el camino más claro, más que nada porque en la mayoría de los frentes son las soluciones más maduras y además pueden ser adaptadas.
Un dato interesante es que los proveedores de servicios en la nube estadounidenses controlan aproximadamente el 85% del mercado europeo de la nube. Por suerte, parece que los gobiernos de los estados pertenecientes a la Unión Europea están tomando consciencia de esta situación y prevén que el gasto en infraestructura soberana europea en la nube se haya triplicado en el año 2027, alcanzando un total aproximado de 23.000 millones de euros. Esto se suma al hecho de que empresas como OVHcloud y Scaleway han registrado un crecimiento récord de clientes.
El proceso de migración de Windows a Linux por parte de Francia, incluyendo los muchos pasos previos al cambio de sistema operativo, ya ha sido iniciada o al menos eso es lo que se dice a través de los canales oficiales del estado, aunque, como dice el refrán: del dicho al hecho hay un trecho.
Está bien que los países que forman parte de la Unión Europea pongan en marcha iniciativas que fomenten la soberanía digital, pero la aparente falta de una política común para todos puede ser una baza no solo para los gigantes tecnológicos estadounidenses, sino también para Marruecos, Turquía, Israel, Rusia y China. Ahí tenemos el caso de LiMux, que, tras consolidarse sobradamente, fue tumbado de una manera bastante torticera.




















