El cliente oficial de Epic Games Store llega a Linux. La compañía dio a conocer la novedad ayer mismo como parte del anuncio de la nueva versión del lanzador, presentado como solución multiplataforma para Linux, Mac y Windows en modo de vista previa pública y, por lo que hemos podido probar, con bastante trabajo por delante. Eso sí, la compañía ha cumplido con lo dicho con mayor celeridad de la esperada.
La nueva versión del lanzador de Epic Games Store está siendo desarrollada con vibe coding porque «programar es muy difícil», parecen bromear en Epic Games. No obstante, esta primera iteración se estrena ligera en cuanto a características, advierten, pero presume de rendimiento en el arranque en frío y desde la bandeja de sistema. Lo curioso es que la comparación se hace no con la versión actual del cliente, sino con Steam.
Entre las funciones ya disponibles se cuentan una navegación más ágil entre tienda y biblioteca, menor carga sobre el sistema en segundo plano y una interfaz reorganizada para una mejor usabilidad. Ahora cada título dispone de una página dedicada con su estado, registro de actividad, detalles y opciones de ejecución, además de la opción de conectar otras bibliotecas de PC para unificar el catálogo en un mismo lugar.
Otras funciones del lanzador incluyen colecciones visuales, vistas de cuadrícula y de lista, búsqueda y filtrado en tiempo real, la opción de ocultar juegos, una barra superior personalizable con accesos directos a los títulos y aplicaciones favoritos, un completo gestor de descargas, nuevas opciones sociales, sincronización de los datos, modo sin conexión en juegos compatibles… y la tienda para comprar juegos, claro está.

Con respecto a la versión para Linux, lo más destacado es la promesa de traer Fortnite con todas las de la ley, y nunca mejor dicho: la compañía trabaja ya en la reconstrucción de Easy Anti-Cheat (EAC), colaborando con los mantenedores de las distribuciones en los requisitos de seguridad. La intención es lanzar el juego a través del nuevo cliente en cuanto alcancen una «masa crítica» de distribuciones compatibles y compartir el sistema con estudios que quieran llevar sus propios títulos a Linux.
Ojo: EAC Linux v2 llegará con condiciones: exigirá TPM 2.0, Secure Boot y un kernel y módulos firmados con claves reconocidas, entre otras medidas de seguridad que pueden requerir ajustes en la distribución. El sistema utilizará un servicio de systemd y programas eBPF, sin instalar un módulo antitrampas propio para el kernel y con el servicio activo únicamente mientras se ejecute un juego protegido. La salvedad más llamativa es Steam Deck, que actualmente no cumple los requisitos, aunque Epic mantiene conversaciones con Valve para intentar ofrecer soporte en el futuro. Por el momento, Fortnite sigue sin fecha de llegada a Linux.

El estado actual del cliente es otro cantar, pues se advierte que esta nueva versión aún no está a la par de la anterior, que muchos juegos no son compatibles con Linux, sino compilaciones exclusivas para Windows que pueden requerir una capa de compatibilidad para funcionar… Y esto tiene más de una interpretación: la primera, que tal vez Epic Games Store comience a ofrecer la descarga de aquellos títulos nativos para Linux, aunque de momento nada parece indicarlo.
La segunda, y no es una interpretación porque lo he probado de primera mano, es que al instalar juegos de Windows se instalará también un componente para facilitar su ejecución. Qué componente es, no he podido averiguarlo, pero es razonable pensar que se trata de Proton, o de algún refrito de este. Este, sin embargo, no ha sido el mayor problema que he encontrado en mi breve incursión en el nuevo lanzador de Epic Games, pese a sufrir más de un crasheo que no me ha dejado probar varios títulos.

La experiencia en términos generales, de hecho, ha sido bastante pobre: un accidentado proceso de login en el que he tenido que cerrar el cliente y volver a abrirlo para completarlo, inestabilidad general con la interfaz, un error de certificado que impide acceder a la tienda, una biblioteca que no carga las carátulas de los juegos —excepto las de los juegos que tengo instalados en Steam, esos los ha añadido a la primera y sin pedírselo—… Y lo peor de todo: mis mandos, perfectamente funcionales, no han sido reconocidos. Todo esto, en openSUSE Tumbleweed.
He de señalar que el ejecutable que ha puesto Epic Games a disposición de los usuarios de Linux es un AppImage, en principio compatible con diferentes distribuciones, aun cuando el soporte oficial se limita a Ubuntu 22.04 LTS, Fedora 43 y Debian 12 o superiores, aunque no creo que los problemas que he padecido tengan algo que ver con esto, sino, más bien, con lo prematuro del desarrollo. Otros requisitos incluyen un procesador x86-64 de doble núcleo a 2 GHz, 4 GB de RAM y 2 GB de espacio libre en disco, una cifra llamativa frente a los 700 MB que requiere en Windows o los 200 MB en macOS.
Toda la información, en el anuncio oficial y la página del producto.
Hasta aquí llegamos por ahora. Por supuesto, le seguiremos la pista al proyecto, otra muestra del incipiente interés que está generando Linux como plataforma de juegos. Falta que GOG, donde lo están estudiando, haga lo propio. Dicho lo cual, si tienes juegos en tiendas como Epic Games Store, GOG e incluso Amazon Games, no lo dudes: Heroic Games Launcher sigue siendo, de lejos, la mejor solución para disfrutar de ese catálogo en Linux.




















