Interesante el artículo de Ars Technica en el que nos revelan las posibilidades de Linux a la hora de componer música, un campo en el que los tradicionales trackers y demás herramientas para plataformas como Windows y Mac OS X también tienen sus alternativas en el mundo Open Source y en Linux.
En el artículo hablan de Ubuntu Studio como base para estas tareas -o bien de los paquetes ubuntustudio-audio y ubuntustudio-audio-plugins, que habilitan dichas opciones en una Ubuntu normal- ya que en esta edición de la distribución de Canonical es posible encontrar muchas herramientas para la composición musical. Eso sí, hay otras distribuciones interesantes, como Musix y otra para equipos con pocos recursos llamada dyne:bolic.
Una vez en materia, en el artículo comienzan hablando de JACK, un servidor de audio que permite «enrutar entradas y salidas de distintas fuentes» para luego redirigirlas al dispositivo JACK que deseemos. Por ejemplo, podemos usar JACK para enrutar la entrada MIDI a un sintetizador por software, para luego aplicar diversos efectos y luego pasarlo todo a nuestro secuenciador favorito.

A partir de ahí hablan también de dos soluciones especialmente destacadas para el tratamiento del audio: Audacity, una veterana herramienta de edición que es multiplataforma y que se ha convertido en otra de las grandes del Open Source, y Ardour, una aplicación más reciente (aunque ya tiene sus añitos) y que es similar en su interfaz a ProTools. Además, en su próxima versión, la 3.0, llegará la posibilidad de editar MIDI (algo que Audacity no puede hacer directamente), ofreciendo más opciones de las actuales.
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En el artículo también hay sitio para LMMS (Linux MultiMedia Studio), un secuenciador MIDI con varias opciones de grabación de audio que además se aglutinan en una interfaz bastante impresionante y con multitud de efectos. En Ars Technica señalan que puede que esta herramienta no sea una sustituta completa de soluciones comerciales como Avid ProTools o Cakewalk Sonar, pero aún así es una gran opción para comenzar en este mundillo y luego ver si queremos aspirar a más. La documentación de LMMS no está mal, pero en Ars avisan de que no hay tutoriales demasiado completos.
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Si además queremos trabajar con partituras en Linux podremos hacerlo con Rosegarden, que permite reproducir un instrumento MIDI para dar entrada a las notas que deseemos, y además existen un montón de tutoriales para Rosegarden que nos ayudarán a aprovechar esas clases de música que tanto tiempo nos robaron.
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También hay otros secuenciadores, como MusE o Seq24 (un secuenciador mucho más sencillo), y el repositorio «Music Made With Linux» permite encontrar más soluciones en este sentido. A partir de ahí podemos encontrar otro buen puñado de herramientas como Rakarrak (que evita tener que comprar un pedal para la guitarra eléctrica gracias a los efectos que se pueden conseguir con esta aplicación), JAMin -una herramienta de mezclaro-, o Hydrogen, una solución que complementa la parte de batería y bajos de LMMS. Otras comentadas en el artículo: ZynAddSubFX (un sintetizador totalmente personalizable), y LASH, un gestor de sesiones de audio.
El artículo es muy interesante así que os recomiendo leéroslo si sois aficionados a este mundillo. Y si tenéis consejos propios para compositores de todo tipo de músicas en ciernes, comentad, por favor 😉





















